miércoles, 15 de julio de 2009

LOCAL PARQUE DEL OESTE

DÍA 15 DE JULIO A LAS 6:00

EL ALCALDE DE MÁLAGA INAGURA EL LOCAL DE PARQUE DEL OESTE

domingo, 12 de julio de 2009

GLORIA COPELAND

Cuidado con las diversiones vanas
Hay algo que usted debe hacer si quiere que su fe realmente produzca. ¿Qué es? Lo puedo resumir en una sola palabra: santifíquese.
Santificar es una palabra bíblica que significa «apartarse », en dos sentidos:
1) de las cosas del mundo 2) para las cosas de Dios
Algunos cristianos no quieren hacer eso. Quieren ir a los lugares que frecuentan las personas mundanas y pasar el tiempo como lo hacen los demás, y aun así cosechar bendiciones. Pero puedo asegurarle que eso no va a suceder.
Vivimos en un mundo que va en contra del Espíritu de Dios. Por todas partes el mundo se torna cada vez más oscuro; cosas que no se hubieran dicho o hecho en público hace 25 años, se dicen y hacen cada noche en la televisión en los horarios de mayor audiencia. Vivimos en la época a la que se refería Pablo cuando le dijo a Timoteo:
También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios. (2 Timoteo 3:1-4).
Rompa el hábito.
Esos versículos describen con exactitud la forma como va el mundo. Pero usted no es del mundo; si usted nació de nuevo, no debe conformarse a la imagen de este mundo, sino a la imagen de Jesús. Esto significa que su estilo de vida no debe ser el estilo de vida «normal» de este mundo. Ahora bien, yo no digo simplemente que usted debe abstenerse de cometer pecados gravísimos. Claro que eso es verdad, pero las cosas del mundo que hacen tropezar a la mayoría de los creyentes son más sutiles; muchas de ellas caen en la categoría de «diversiones vanas».
Por ejemplo, creo que uno de los peores enemigos actuales del crecimiento del pueblo de Dios es la televisión; esa caja siempre está lista para mostrarnos adulterio, pecado, asesinatos y malas noticias.
Claro, no es que busquemos ver esa clase de cosas, solo que en esos momentos en que queremos descansar y dejar de pensar, la televisión está ahí, justo frente a nosotros.
Simplemente podemos encenderla y dejar que nos alimente; no requiere esfuerzo alguno de nuestra parte. Más aún, la televisión forma hábito. Hay quienes no pueden vivir 10 días sin su dosis de televisión. Pero usted puede desenchufarla unas cuantas semanas y romper esa adicción.
De hecho, usted se maravillaría de lo poderosa que puede ser esa decisión para darle un vuelco a su vida. No estoy diciendo que sea malo ver televisión, sino que usted no puede alimentarse constantemente de la basura que le suministra la televisión y esperar al mismo tiempo que su espíritu esté preparado para la manifestación del poder de Dios. Sencillamente no puede.
Cualquier cosa a la que usted dedique su atención, eso alimentará su vida interior, ya sea para fertilizar o para inutilizar la tierra de su corazón. No se engañe al pensar que puede ver todo ese material negativo sin que lo afecte.
No hay dos caminos a donde pueda llegar todo eso; lo que usted hace entra en su corazón. Aquello en lo que usted invierte tiempo en abundancia, igualmente entrará en su corazón en abundancia.
No sea usted de aquellos que persiguen diversiones vanas en vez de buscar las cosas de Dios. No se entregue a la televisión cuando usted sabe que debería leer la Palabra u orar en el espíritu. Sé que rechazar las diversiones vanas requiere disciplina, pero es indispensable si se quiere gozar de las mejores bendiciones de Dios.
Este Artículo es un fragmento tomado del estudio "Active el poder" publicado en la revista "La Voz de victoria del creyente" la cual puede descargarse gratuitamente en el sitio www.kcm.org

jueves, 2 de abril de 2009


HE AQUÍ QUE YO EXTIENDO SOBRE ELLA PAZ COMO UN RÍO, Y LA GLORIA DE LAS NACIONES COMO TORRENTE QUE SE DESBORDA.

miércoles, 11 de marzo de 2009

IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA NUEVA VIDA

C/ Eduardo de Palacios, Nº17
29004 MÁLAGA
PARQUE MEDITERRANEO
Te invitamos a las reuniones
LUNES 20:30 HORAS : ORACIÓN
DOMINGO 11:30 HORAS: PREDICACIÓN

SIEMPRE NOS QUEDA UN ALGO IMBORRABLE

´´ Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti , la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor``. (Jeremías 2:22)

Muchas veces hacemos alarde de fortaleza, nos exponemos a las grandes tentaciones y nos tomamos la libertad de pecar sin restricción alguna. Nos olvidamos de que toda tentación es peligrosa y que todo pecado siempre deja un rastro. No caemos en cuenta tampoco de que cada tentación y cada pecado van poco a poco debilitando los soportes de nuestra vida espiritual y siempre nos queda la señal. Un hombre puede sobrevivir el peligro de cien heridas, pero las cicatrices permanecen imborrables. Eulalia tenía una amiga cuya conducta era muy reprochable. Quiso visitarla un día y su padre Sofronio le aconsejaba que no lo hiciera.-¿Es que me crees muy débil?-, arguyó Eulalia. Su padre tomó un carbón apagado, lo puso en las manos de ella y luego le preguntó si el carbón la había quemado. Ella le respondió que no, pero que la había tiznado. Sofronio aprovechó la oportunidad para decirle:-Hija mía, así sucede en la vida. Hay muchas cosas que no nos hieren , pero nos manchan-. Somos pecadores y la ímproba lucha de nuestro ser es vencer el pecado que nos asedia. La tentación, como la serpiente que con su silbo melífluo, trata de adormecernos. Caemos en pecado y nos arrepentimos con dolor. Cedemos a la tentación y nos reprochamos a nosotros mismos por haberlo consentido. Pero pecar adrede y ceder a la tentación a sabiendas del peligro que trae consigo nos puede ocasionar un mal del cual tal vez nunca podremos recuperarnos. El solo recuerdo podría bastar para oscurecer toda la vida que nos quede. Lo que nos toca es vivir tan cerca de Dios que cuando la tentación y el pecado toquen a las puertas de nuestros corazones las encuentren herméticamente cerradas.